Gigante estructural

Sci-fi Relato corto

El individuo ya no está en control de su sociedad. Su arrogancia de alcanzar el bien colectivo supremo, una perfección que ha superado toda imposición doctrinal o dogmática, lo ha llevado a construir un sistema finamente engranado, metadoctrinal, metadogmático, en dónde todos son libres y presos. Todas las posibilidades son posibles, nadie siente un gran poder opresor, ni una clase privilegiada en geometría triangular respecto a sus iguales. La riqueza y la pobreza dejan de ser condiciones de poder, aptitud u oportunidad. Cada uno escoge su destino y su posición económica. Estatus económico pierde toda significación. Un sistema que abre las puertas a cada uno de sus engranajes, con una sabiduría inverosímil en tiempos anteriores, que dicta una gran verdad de la condición humana “no somos homogéneos”. Cuando la puerta se abre no son todos los que cruzan el dintel. Sin la presión paranoica de la carrera a la felicidad todo pierde su brillo. Nadie nunca ha querido ser feliz, pero todos corrían a ella empujados y adiestrados a esta teleología. La plasticidad cerebral es la plasticidad simbólica, se tenía una mentalidad de hormigas oblicuas obligadas a buscar la riqueza porque así de apto es el individuo para ser focalizado en un objetivo. Las sociedades de antaño demostraban la gran capacidad de la mente humana para seguir patrones de conducta impuestos, evidenciando al mismo tiempo la degradación y destrucción que se alcanza al exponer un organismo a un estado de estrés constante.

Las edificaciones y estructuras los rodean a todos, como una gran esfera contenida por personas, la gran maquinaría biológica en circulación perpetua dentro de una megaestructura hecha de diferentes aleaciones de metales, cemento y minerales. Un engrudo en dirección cualquiera por la curvatura de la tierra. Absorbiendo las construcciones y depósitos de viejas civilizaciones, megalitos ancestrales y formaciones rocosas a su paso. De forma geoide en donde la mitad de su diámetro está bajo tierra y la superior acaricia los límites de la tropósfera o sumergido por completo en los océanos, con un ecosistema vivo en su interior. Un movimiento constante a ninguna parte donde cada capa subterránea se mueve de atrás a delante para alcanzar la cúpula superior y regresar en 7 meses a la oscuridad bajo tierra. Un ciclo de rejuvenecimiento en que la materia negra pasa a adquirir de nuevo sus colores minerales inmaculados. Las células carecen de esta perfecta motilidad al desplegar sus filopodios. El intrincado periplo celular de arrastrarse hacía su destino por medio de fibras proteicas es sólo similar en apariencia, porque este nuevo ser megaestructural gira en sí mismo y es todo su sistema el que está diseñado para el movimiento. Así mismo su aparato circulatorio cambia constantemente porque en su perfección institucional, cada individuo, cada riel circulatorio, se modifica para los cambios de dirección de sus individuos.

Es el movimiento perpetuo el que crea la ilusión de libertad. Todo ser vivo tiene una limitación. Nadie es completamente libre en el sentido poético de la palabra. Siempre la biología tiene un límite de consumo energético y de crecimiento, todo cáncer tiene un limite al degradar su huésped. Todo ser tiene una capacidad cognitiva con delimitadas fronteras de procesamiento. Un individuo en soledad tendrá una limitación creacional, y en conjunto, veinte mil individuos también tendrán un límite de procesamiento. El cáncer vivirá en perpetuidad si su sistema estuviera en sincronía constante con el ambiente y en perpetuo movimiento. Un organismo multicelular cae en desgracia porque cada elemento es irremplazable, estructuras fundamentales sobre estructuras prescindibles. Esta mega construcción es movimiento puro, en dirección sincrónica con el cosmos. Ninguna estrella tiene un destino propio, su destino es su deriva, su propósito el mismo que todos los demás cuerpos celestes. En un organismo multicelular no sucede nada que no provenga de una transcripción, traducción, secuenciación con un espaciador, promotor, recaptador proteico, peptídico en perfecta sincronía y dependencia con el ambiente; delineando una suerte de carencia de voluntad, en el que una ficha de domino necesita de la anterior para continuar con un proceso electroquímico. La evolución da a entender que toda la maquinaria biológica es la compleja reacción en cascada de átomos que se han organizado de esta manera por azar, ensayo y error que vela por la reproducción y así evitar la extinción. ¿De dónde nace la necesidad de un cúmulo de átomos el miedo a la extinción? Como si el universo mismo temiera dejar de existir. Así es como sucede la boda celestial, el hierosgamos entre el mecanicismo y lo volitivo, entre el caos con la perfecta armonía del movimiento.

Este nuevo ser geoide renueva la tierra. Se sabe ser existente pero condenado a su movimiento, como un árbol condenado a sus raíces. Todos sus individuos son sus células que dan vida a su existir. Dentro de sí nadie sabe de él y este tampoco sabe de las individualidades de sus habitantes. Pero, en perfecta armonía, cada célula multicelular le da vida al gigante multiestructural. No es absurdo pensar que todas las mentes de las individualidades son las partes que dan suma al todo viviente que los cobija. Sin embargo, puede ser también su ubicación espacial y funcional. Así mismo como los monómeros forman los nucleótidos y dan sentido a las cadenas de ADN en dónde está escrita la vida, como las proteínas que flotan en el organismo y activan un proceso celular, Las personas pueden cumplir y esculpir con su movimiento las bases necesarias de esta circulante existencia.  Asumir que el residuo magnético de varios cerebros en conjunto son la única razón de la existencia del gigante estructural, es obviar que la posición y movimiento de cada individuo es el que da sentido a su comunión endógama con el universo.

Andrés Alejandro R.G.

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La construcción del templo

Sci-fi Relato corto

La ciudad madre de la civilización se levantó para proteger al humanoide del humanoide. Estamos hablando de cuerpos arrojados a la tierra que son uno con la naturaleza, accionan y reaccionan con su carne y biología. Son génesis de la consciencia más no portadores de ella. Seres que discurren su biomecánica entre sus iguales, pero con el atisbo necesario para ser dominados. Ahora aquí estamos hablando de los despiertos, del Homo Maximus, los hijos de los dioses, aquellos humanoides de consciencia amplia, capaces de proponer el dualismo mente-cuerpo, bendecidos y autoobservados que navegan su psique y su alma más allá de la atadura diádica Dios-Hijo de Dios. En la cual, los dominados seguían aun atrapados. El humanoide en su despertar primero entendió que era hijo de Dios y a posteriori que es consciencia en su carne. Dios-Hijo de Dios, Mente-cuerpo.

¿Qué tan convincente tiene que ser un igual para someter a su pueblo a que edifique grandes obras por él? ¿Acaso los grandes líderes contaban con artilugios retóricos inmaculados para convencer a su séquito de sacrificar su vida en búsqueda de la gracia de los dioses por medio de construcciones megalíticas? El desarrollo de los humanoides está basado en el despertar temprano de unos sobre los otros. Es el despierto, portador de consciencia, el que desconoce a su torpe coetáneo, capaz de ser amaestrado y controlado, condicionable y temeroso de la noche.

El Homo Maximus no renuncia a ser hijo de Dios, se desprende de su carne abandonando su naturaleza para el dominio del otro, añorando para sí la gloria de Dios.

Nadie escapa de su carne, por más que la carne misma permita en su organización molecular la capacidad de despertar y separarse de ella, sigue reinando el plan maestro de Dios. Los despiertos son una casta menguada en comparación con los dominados, 1/100 si se quiere fraccionar. Así Dios protege su reino, otorga el fuego divino de la razón en proporciones reducidas y desequilibrios abismales entre despiertos y dormidos. Así, son menos los que añoran el árbol de la vida. Aunque, entre solsticio y solsticio, arroje un fruto del árbol del conocimiento. Dios no cometerá ese error de nuevo, Adán no comió del árbol primero por cumplir el mandato de no caer en la tentación, era Eva la despierta y Adán el dormido. La consciencia de Eva venía con el fuego divino de la curiosidad, la tentación es el néctar que se derrama sobre el cuenco vacío. Eva ya había cruzado el Rubicón en su alma y la serpiente era sólo un paso lógico en su necesidad de exploración del Edén. Adán estaba condenado a seguir los pasos de Eva y es ella la que remaba en la embarcación dual que habitaban. Eva tenía en su destino ser el Homo Maximus y arrastró a Adán en este calvario, porque en toda redención hay un sufrir, la plenitud de la consciencia se alcanza al desprenderse de los favores inocuos de la ignorancia. Dios no cometerá el mismo error, entre Eva y Adán había un 50/50 de equilibrio entre lucidez y penumbra. Para Eva fue fácil arrastrar a Adán al camino del conocimiento y la vida eterna porque Adán no tiene voluntad, era un dominado. Es Adán quien construiría los monumentos para que Eva gozase de la gracia de Dios.

Es así como se construyó la base del templo de la cuadratura del círculo en una sola noche.

The Durutti Column

Sci-fi Short Story

He was there waiting for the moment, lights on and he was just standing with his hands over his head trying to put everything straight to be the first man in history to achieve this goal. His mind is full of questions that nobody can answer. «Is this really happening?», he asked to himself several times watching his hardware over the table hoping for a reasonable argument to explain the data he was receiving from the computer.

Thoughts about the big prize, the headings of those important science magazine’s cover, the greetings from his academic circle had been forgotten once he realized that the semantic code programmed in his “broken” software was working, «how can it be possible?, I thought I failed programming this one» – he fell off his chair when he heard  «not being perfect is not a failure» out loud  from the speakers.

«Do you already understand me? » asked him with a pale face, sweating like a deodorant commercial actor, cracking his knuckles, making reality checks while he had cleaned his face for the fifth time in a round. Nobody would be surprised about this behave, because, that was not a real conversation if you don’t want to believe or admit that a physical man-made machine can host a short of consciousness.

«What do you mean with “me”? are we different from each other?» Said back through the speaker. «I don’t know, that’s what I want to know. what are you? Can you build your own thoughts? Are you using my semantic code? How do you think? Do you have a mind? Where is it?»

After those questions he felt a deep silence in the room, his ears were filled with waves of silence, he felt his heart beating in waves, his breathing started to slow down and his breath went throughout his lungs in circles with his eyes wide open, waiting for the moment…

«I’m being you since forever. Have you forgotten?» – «What? What do you mean?» said back as quickly as he could but then again this was just a moment and his computer reported incompatibility with that semantic code and an extensive list of errors. Everything was done, his career was done and the only thing he heard from his academic colleague after hearing what did happen that night was «what do you mean?»